Nil era un niño de trece años. Vivía con sus padres y sus tres hermanas pequeñas, él era el mayor.
Vivían en una casa inmensa, muy cerca del bosque, donde Nil para desconectar del mundo se iba a buscar monstruos y animales desconocidos.
Él era un niño muy solitario, no tenía muchos amigos pero él no los necesitaba. Le gustaba mucho la fantasía y siempre escribía en su libreta cuentos extraordinarios e irreales. Sus padres pensaban que tenía demasiada imaginación y esa imaginación no le hacía ningún bien. Siempre se encerraba en su mundo y no escuchaba a nadie, excepto a su amigo imaginario.
Un día Nil llegó del colegio y se fue al bosque, como de costumbre. Hacía un día grisáceo y muy frío, pero a él le daba igual.
Iba por el camino de siempre, uno de los arbustos de su lado se movió. Se pensaba que era una criatura y decidió seguirla (su imaginación le volvería a hacer pasar un mal rato).Nil en un abrir i cerrar de ojos ya no a vio esa “criatura”, no sabía por dónde ir, ni cómo volver a casa. Decidió quedarse donde estaba y pensaba que ya lo vendrían a buscar.
Mientras dormía, una serpiente Eyoni le picó, y con su veneno le dio unos poderes. Ahora él tenía las mismas características que una serpiente, corría muy rápido, era capaz de engullir a una persona entera, tenía mucha fuerza y entendía el lenguaje de las serpientes, pero lo raro era que su forma física era la misma.
Nil se despertó por la mañana, pero estaba en el mismo sitio donde se durmió, en el bosque. Nadie lo había ido a buscar.
Decidió caminar hacia una dirección.
Estuvo diez horas caminando sin agua ni comida. De pronto volvió a ver un arbusto que se movía, empezó a correr hacia él. En aquel momento vio que era muy rápido, pero no se lo explicaba. Se quería sentar en una piedra pero en aquel momento pensó en su abuelo que siempre le decía:
- Antes de sentarte en una piedra, levántala, porque debajo puede haber cualquier
cosa. Y así lo hizo, pero era una piedra inmensa que él pensaba que no la podría levantar, pero lo intentó. Fue fascinante, levantó la piedra con un solo dedo, no sabía qué le pasaba.
Empezó a imaginar que ahora estaba en otro mundo, y él era el rey. Pero no era nada de eso: le había picado una serpiente, y si no luchaba con la serpiente más fuerte de esa zona Nil se convertiría en serpiente. Pero Nil no lo sabía, hasta que se encontró con una serpiente y entendió lo que le decía.
- Mm…!!! carne humana, la más rica- dijo la serpiente.
- ¿Cómo es que entiendo lo que dices?-dijo Nil
- Ahahahahah!!! Tu también hablas Serpery, pero si no eres una serpiente!- dijo
ella.
- Ahora que lo pienso, hay una leyenda que dice que hace muchos muchos años una serpiente Eyoni picó a un humano y ese humano al cabo de cinco días se convirtió en una de ellas. Pero tú por lo que veo no eres una serpiente – Dijo la serpiente
- Ya pero sólo hace un día que me perdí y esta noche he dormido en el bosque.
¿Y si me ha picado una serpiente Eynoi qué debo hacer?- dijo Nil.
- La leyenda dice que tienes que luchar contra la serpiente más fuerte de esta zona, por lo tanto tienes que luchar contra la serpiente Moniro. Es un macho muy muy fuerte
- Pero es que yo no sé luchar, no la podré ganar.
- A ver, si te ha picado esta noche tengo cuatro días para enseñarte a luchar, yo te enseñaré.
Pasaron tres días y Nil estaba agotado, día y noche entrenando y luchando, pero la verdad es que él progresaba muy rápido.
Esa mañana su amigo, la serpiente Yxor, le dijo que era el gran día: hoy tendría que luchar. Nil estaba muy asustado aunque era muy fuerte.
Fueron a buscar la serpiente Moniro. Nil cuando la vio aun estaba mas asustado.
Era una serpiente inmensa, tenía unos muslos llenos de fuerza.
Estuvieron más de una hora luchando, a Nil ya no le quedaban fuerzas pero en un momento la serpiente Moniro se despistó y Nil aprovechó para darle un puñetazo y así fue como ganó.
La serpiente Yxor lo llevó a su casa, sus padres estaban muy preocupados.
Al cabo de dos días se dio cuenta que no había perdido los poderes y Nil con sus poderes ayudó a progresar a la humanidad.